sábado, 28 de septiembre de 2013

Cerrando Círculos

“El tiempo es cuestión de tiempo, la vida es cuestión de vida, la vida dura un momento, el tiempo toda la vida.” Anónimo 
Dicen que la vida es un proceso continuo de autodescubrimiento, y esto es cierto, pero también la vida es un proceso donde debemos de aprender a cerrar capítulos o los círculos que vamos dejando abiertos; lo cual implica dejar atrás nuestros rencores, dejar atrás algunas relaciones, incluso algunos recuerdos, se trata de hacer una limpieza mental para borrar entre otras cosas las nostalgias de antaño, ya que de no hacerlo viviremos atrapados en el pasado, torturándonos por lo que pudo haber sido y no fue.   
 Alguna forma de darnos cuenta que no hemos cerrado círculos es por ejemplo: cuando constantemente retrocedemos en el tiempo, a través de un recuerdo que nos lastima o nos hace sufrir, provocándonos una intensa emoción como el enojo, la tristeza, el resentimiento o la frustración. Estos pensamientos y sentimientos hacen que nuestra vida sea poco intensa, aunque no nos demos cuenta; por eso la importancia de desapegarnos de las personas, de los hechos que nos mantienen estáticos y de los porqués. ¿Por qué yo? ¿Por qué a mí? 
 Existe un dicho popular que nos dice que hay que aprender a ganar y a perder, pero también hay un paradigma generalizado que ha permeado en nuestra mente: “a nadie nos gusta perder”, y no se trata de perder, se trata de aprender a soltar lo que nos ancla a nuestro puerto llamado infelicidad. ¡Suelta hoy las amarras de tu velero y hazte a la mar, en ese basto océano de conciencia!  
Nosotros como individuos de alguna u otra forma, abrimos y cerramos círculos como parte de nuestra condición humana, ya que todo principio tiene su final, nada es para siempre. Esto ocurre a veces cuando nos encontramos atrapados por nuestras emociones y actitudes perturbadas en varias áreas de nuestra vida, pudiendo ser estas: la familia, la pareja o el trabajo.

ramos en el resultado (consecuencias), pero pocas veces o casi nunca analizamos las causas. Si analizáramos la causas nos daríamos cuenta que también somos co-partícipes de aquello que llamamos desdicha, infortunio o mala suerte. Nada se nos da por casualidad, sino por causalidad; nosotros generamos en gran medida como nos va en la vida a través de nuestros pensamientos, palabras y acciones. 
 Los círculos se deben cerrar sanamente, es decir con cuidado, con amor y despreocupación; ya que de no hacerlo el costo será muy alto, padeciendo un desgaste mental; es como dejar una puerta abierta en la casa donde habitan tus pensamientos, donde tarde que temprano se mete un delincuente a robarte, y ¿qué es lo que te roba? Entre otras cosas te roba: tu paz, tu tranquilidad y tu alegría.  
 Para empezar a cerrar círculos primeramente hay que ubicar en que área de vida puede estar abierta esa puerta, después ver que es lo que piensas, sientes y haces respecto a esa situación o hacia esa persona. Haz esta reflexión con humildad, desde tu corazón, no desde tu razón. El hecho de tomar esta decisión implica un enorme beneficio para ti y para nadie más. Si has decidido dejar atrás tus temores, olvidar o perdonar a alguien ¡adelante!, hazlo hoy a través de una  oración, de una plegaria, o simplemente escribe en una hoja en blanco lo que te molesta o te duele y posteriormente destrúyela o quémala. 
 Hay siete pasos esenciales que pueden ayudarte a cerrarlos definitivamente: 
1. Acepta las cosas como son y no como quieres que sean. 2. Antes perdonar a los demás, primeramente perdónate  a ti mismo. 3. Deja atrás tu soberbia y transita por el sendero de la humildad. 4. Compromete a disfrutar del presente y dejar atrás el pasado. 5. Reconoce la parte de responsabilidad que tienes en ciertas situaciones y con ciertas personas. 6. Elije un día de la semana para celebrar que has dejado atrás lo que te angustiaba. 7. A partir de hoy cuida tus pensamientos, palabras y acciones, como tú más preciado tesoro. 
 Si estos siete pasos no son suficientes porque la angustia te provoca la necesidad de evadirte o el miedo te paraliza, existe un ejercicio que puede ayudarte y que lo aprendí del Dr. Deepak Chopra en su libro “El Sendero del Mago”. Consiste en lo siguiente:

 Siéntate con una pila de hojas de papel. Escoge un sitio donde no haya ruido ni distracciones. Después coloca la punta del bolígrafo sobre la primera hoja y prométete no levantarlo durante cinco minutos. Comienza a escribir la frase “Le temo a” y termínala como quieras. 
 Sin levantar el bolígrafo, comienza nuevamente la frase “Le temo a”, y nuevamente escribe lo que te venga a la mente. Mientras lo haces, respira lentamente sin hacer pausas entre una respiración y otra. Esto se conoce como respiración circular, en la cual la inhalación y la exhalación están conectadas. Desde tiempos antiguos se ha considerado que esta forma de respiración permite dejar atrás las inhibiciones de la mente consciente. Sin esta técnica sería mucho más difícil llegar al nivel inconsciente del temor.  
 Mientras practicas la respiración circular, inhalando y exhalando sin parar, completa una y otra vez la misma frase, “Le temo a”, sin levantar el bolígrafo del papel. Una vez que te liberes y puedas plasmar sobre el papel tus temores ocultos, te será difícil detenerte. 
 Si realizas el ejercicio libremente, dejando que tus pensamientos se desenvuelvan sin tratar de controlarlos, descubrirás muchas asociaciones extrañas con el temor que no habías imaginado. Y esos temores inesperados traerán consigo emociones, no sólo temor sino ira, tristeza y alivio. Podrán incluso brotar lágrimas reprimidas. 
 Deja que todo salga, pero vuelve siempre a la respiración y no levantes el bolígrafo del papel hasta que termines. Si comienzas a sentirte demasiado mal, detente. Al terminar el ejercicio es buena idea acostarse a descansar, a fin de recuperar el equilibrio normal. Este ejercicio es más eficaz la primera vez, aunque se puede repetir cuantas veces lo desee. 
 Todo este ejercicio tiene que ver con eliminar las creencias que hemos reforzado en nuestra vida cotidiana y que nos han llevado a vivir creyendo que tenemos la razón, que somos víctimas de la circunstancias, trayendo como consecuencia temores, deseos reprimidos y sueños no cumplidos.  
 Por otro lado también es importante hacernos preguntas para clarificar lo que tenemos pendiente de resolver: 
 ¿Qué puerta o puertas he dejado abiertas en mi vida?  ¿Cuáles son mis sentimientos respecto a los capítulos pendientes de cerrar?

¿Qué hice o deje de hacer respecto a esa situación o persona?  ¿Cuáles son los sueños que he dejado de hacer por estar atado al pasado?  ¿Vivo siendo feliz o queriendo tener la razón?  Actualmente ¿cuál es mi estado físico y emocional?  ¿Cuáles son mis actitudes en mi vida personal y profesional? 
 Si no nos hacemos responsables de lo que provocamos, jamás cerraremos círculos en nuestra vida, ya que siempre buscaremos un culpable para hacernos la víctima. Hay que actuar proactivamente a través de ser protagonistas para cambiar la situación que nos incomoda, que nos hace sufrir o que nos tiene viviendo en el miedo. 
 En conclusión, no hay que esperar a que nos quieran, a que nos comprendan, a que nos escuchen, a que nos reconozcan. Solamente debemos apresurarnos a cerrar los círculos que hemos dejado abiertos para disfrutar de la experiencia presente. Recuerda que la vida es corta, por eso hay que aprender a desprenderse, a hacer cambios y encontrar nuevas personas que pueden ser el inicio de un nuevo circulo.    
Autor: Daniel Jorge León Islas Coach Personal Certificado dany@coachingdevida.com.mx

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