miércoles, 3 de febrero de 2016

La Vida

A Veces, uno por querer ayudar a los demás, siempre estar dispuesta a dar la mano al que lo necesita y acaba decepcionando de ellos, como en mi caso la envidia existe puede esconderse en una sonrisa en darte la mano ante un dolor pero hay que tener cuidado a quien le cuentas tus problemas, cuanto menos gente sepa tus logros es mejor, triste pero es verdad, como por ejemplo lo que me paso ayer yo siempre busco el bien para todos si yo gano porque no pueden ganar los demás, pero ayer me lleve una tristeza una persona a quien estimo quiso sacar provecho a costa de mi trabajo y pues le dije lo que pasaba y se molesto me ofendió me quiso minimizar, pero oh sorpresa ya no me deje mejor alejarse y evitar conflictos debo aprender a pensar en Mi solamente y como me dice mi amiga tengo que dejar de ser una Lorna jijiji a mal tiempo buena cara.

Instrucciones para la Vida

Da a la gente más de lo que espera y hazlo con alegría, recuerda que el egoísmo es parte del fracaso de la vida.

No creas todo lo que escuchas, no gastes todo tu dinero o duermas todo lo que quieres.

Cuando digas "Te amo", demuéstralo.

Cuando digas "Lo siento", mira a la otra persona a los ojos.

Nunca te rías de los sueños de los demás.

Ama profunda y apasionadamente. Pueden herirte pero es la única forma de vivir la vida completamente.

En las discusiones, pelea con justicia. Sin hacerlo un asunto personal.

No juzgues a la gente por sus familiares ni por las apariencias.

Habla despacio pero piensa rápido.

Cuando alguien te hace una pregunta que no quieres responder, sonríe y pregúntale: ¿Por qué quieres saberlo?

Llama a tus padres.

Cuando te equivoques, no olvides la lección.

Recuerda las tres R: Respeto por ti mismo, Respeto por los demás, Responsabilidad por todos tus actos.

No dejes que una pequeña discusión dañe una gran amistad.

Corrige tus errores.

Sonríe cuando contestes el teléfono. Quien te llama lo escuchará en tu voz.

Dedica tiempo para estar a solas.

Abre tus mente al cambio, pero no olvides tus principios.

Recuerda que el silencio es a veces tu mejor respuesta.

Lee más libros y mira menos TV. Lo que aprendas lo podrás transmitir a tus hijos con mucha sabiduría.

Vive una vida buena, honorable. Así cuando seas viejo y mires atrás, la podrás disfrutar por segunda vez.

Confía en Dios pero asegura tu vehículo.

Haz todo lo que puedas para crear un tranquilo y armonioso hogar.

Comparte tu conocimiento.

Nunca interrumpas cuando estas siendo halagado.

Preocúpate de tus asuntos.

Una vez al año, visita un lugar que nunca has estado.

Juzga tu éxito a través de lo que has renunciado para obtenerlo.

Aprende a reconocer y agradecer la ayuda que te prestan los demás.

Piensa bien lo que vas a decir.

Recuerda que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

Nunca te limites a demostrar lo que sientes, por
miedo a ser rechazado o criticado.

En desacuerdos, escucha y respeta la opinión del otro.

No seas tan confiado, pero tampoco tan desconfiado.

Recuerda que hay palabras que duelen mas que los golpes.

No seas vengativo, recuerda que la vida misma se encarga de cobrar todo.

Trata de tener estabilidad en tu trabajo y con tu pareja, porque la gente inestable es la que mas sufre.

Nunca juzgues a alguien sin tener motivos para hacerlo, y cuando los tengas, primero júzgate a ti mismo.

Aprende a perdonar, porque seguramente algún día tu vas a necesitar que te perdonen.

Aprende las reglas y luego incumple algunas.

EN TODO AQUELLO QUE CONSIDERE QUE NO PUEDES,  BUSCA LA AYUDA DE DIOS QUE EL CON AMOR TE AYUDARA PARA QUE A PESAR DE LAS ESPINAS DE LA VIDA, PUEDAS DISFRUTAR DE LAS ROSAS CON SU COLORIDO Y PERFUME.

Se Feliz

La vida consiste en ser feliz, si caes levantate sin miedo, si tropiezas haz todo lo posible por no caer, a la gente que te quiere ver sufrir respóndele con una sonrisa, para que se pregunten que después de todo como puedes estar así, plántale cara al miedo, lucha por tus sueños algún día los conseguirás, rompe barreras, ríete de todo, pero sobretodo vive la vida como si fuera el último

lunes, 1 de febrero de 2016

Los ojos de mi amiga

Dicen que los ojos son los espejos del alma... que por ellos podemos descubrir todo lo que pasa dentro de una persona. Hay quienes son más transparentes que otros. Esas son las personas que no pueden esconder cómo se sienten... sólo basta con mirarlos a los ojos y saber qué les ocurre, hoy después de algunos años me reencontré por unos minutos con una amiga que aprecio y quiero mucho, me alegro ver de nuevo ese brillo en los ojos  irradiando paz, calma, realmente bastaron unos segundo para notar todo el cambio en ella, a veces tenemos que pasar por un camino de espinas para llegar a tener la rosa mas bella, me alegra haber podido ayudarla un poquito a encontrar esa paz en su interior, aunque note muy cerca a ella otra mirada triste, vamos a ver como podemos cambiar eso, se que el poder de la oración y los buenos deseos se logra todo porque Dios en su infinita bondad nunca nos abandona. vamos a pensar positivo, lindo principio de febrero.. se que su felicidad

Los Ojos

Los Ojos

No hay nada mas interesante que los ojos. ¿Ya miraste a los ojos de la otra persona?
De la persona amada y no amada. Del amigo y del conocido. Del jefe y del compañero de trabajo.
 De un niño y un anciano. Los ojos emiten una energía que es la misma energía del alma,
por eso son conocidos como las ventanas del alma.
Cuando miro en los ojos y dejo que los otros miren en mis ojos,
estoy abriendo puertas hacia un mundo de comprensión,amistad y amor.
Pablo Neruda

la Envidia

Hay una teoría que se basa en la naturaleza lumínica de las personas...
En la cual dice que las personas con luz propia atraen las envidias de las personas débiles u obscuras... Esta teoría es muy antigua....
Esta te dice que por tu tipo de sangre liviana... Y por tu naturaleza agradable.. Y aun por tu tipo de piel o manera de andar todo el conjunto hace que tu personalidad llame la atención y produzca envidia de la gente que te rodea aún estás teniendo más motivos para ser felices que tú.. Siempre te verán y envidiaran...
Y si ni modo... No puedes cambiar las cosas por es tu esencia...lumínica...
Lo que puedes hacer son ejercicios de espiritualidad y protección para no verte afectada ni anímica ni psicológicamente por este trato hacia tu persona...
Esto es solo que alrededor de ti hay personas con complejos y que no se valoran a sí mismas en quienes son y por eso viven pendientes de los demás.. Como es el caso contigo que no te dejan ser y vivir..

Así que... Fortalece tu espíritu para hacer frente a esto. 
Ten un cactus
Estas plantas suelen ser decorativas en los hogares y oficinas. Aunque requiere cuidados especiales para su mantenimiento, se dice que ellas poseen la capacidad de alejar la envidia, personas malintencionadas e hipócritas de nuestro entorno. En nuestro país es muy común ver que muchas familias tienen al menos un San Pedro. 
2. Pon un espejo en casa
Si sientes que esa energía negativa ronda tu vida es bueno tener un espejo justo en la entrada de tu casa, de esta manera cuando alguien ingrese se reflejará su propia negatividad y no entrará en tu hogar.
3. Planta una sábila
Esta planta es muy utilizada en los rituales contra la mala suerte y la envidia. Se dice de ella que es una de los amuletos más fuertes para combatir la mala vibra. También es conocida por atraer la prosperidad y por dotar de buenas energías en donde se encuentre ubicada. La creencia indica que cuando esta planta crece es porque está atrayendo la buena suerte, en cambio si se marchita es porque está absorbiendo la mala energía.
4. Coloca limones en casa
Se dice de este fruto que ayuda a defender de los ataques psíquicos o telepáticos que nos puedan hacer tanto de día como de noche. La forma adecuada de utilizarlo es cortándolo en trozos y colocándolo en la habitación donde uno busca descansar. Esto ayudará a limpiar la negatividad que se tenga. Si el limón se pudre lo único que hay que hacer es poner uno nuevo.
5. Utiliza el agua de ruda
Esta es otra planta que es muy utilizada en el país y se le asocia con la eliminación de las malas vibras. Para hacer efectivo su trabajo se debe regar con las infusiones de esta hierba en las entradas de los hogares o negocios, de esta manera se disolverá la negatividad ejercida. Esta planta es muy poderosa por este motivo debe usarse con suma prudencia.
6. Planta bambú
Aunque esta planta se ha puesto de moda para decorar el hogar, también se ha hecho muy popular para atraer las buenas energías. Se dice de el bambú que aporta una sensación de bienestar, de pureza y sobre todo aleja a las personas envidiosas.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Gracias

Gracias, Señor, por la paz, la alegría y por la unión que los hombres, mis hermanos, me han brindado, por esos ojos que con ternura y comprensión me miraron, por esa mano oportuna que me levantó. Gracias, Señor, por esos labios cuyas palabras y sonrisas me alentaron, por esos oídos que me escucharon, por ese corazón de amistad, cariño y amor que me dieron. Gracias, Señor, por el éxito que me estimuló, por la salud que me sostuvo, por la comodidad y diversión que me descansaron. Gracias, Señor, … me cuesta trabajo decírtelo, … por la enfermedad, por el fracaso, por la desilusión, por el insulto y engaño, la injusticia y soledad por el fallecimiento del ser querido. Tú lo sabes, Señor cuán difícil es fue aceptarlo; quizá estuve a punto de la desesperación, pero ahora me doy cuenta de que todo esto me acerco más a Ti. ¡Tú sabes lo que hiciste! Gracias, Señor, sobre todo por la fe que me has dado en Tí y en los hombres; por esa fe que se tambaleó, pero que Tú nunca dejaste de fortalecer, cuando tantas veces encorvado bajo el peso del desánimo, me hizo caminar en el sendero de la verdad, a pesar de la oscuridad. Gracias, Señor, por el perdón que tantas veces debería haberte pedido, pero que por negligencia y orgullo he callado. Gracias, Señor, por perdonar mis omisiones, descuidos y olvidos, mi orgullo y vanidad, mi necesidad y caprichos, mi silencio y mi excesiva locuacidad. Gracias, Señor, por dispensar los prejuicios a mis hermanos, mi falta de alegría y entusiasmo, mi falta de fe y confianza en Ti, mi cobardía y mi temor en mi compromiso. Gracias, Señor, porque me han perdonado y yo no he sabido perdonar con la misma generosidad. Gracias, Señor, por indultar mi hipocresía y doblez, por esa apariencia que con tanto esmero cuido, pero que sé en el fondo no es más que engaño a mí mismo. Gracias, Señor, por disculpar esos labios que no sonrieron, por esa palabra que callé y esas manos que no tendí y esa mirada que desvié, esos oídos que no presté, esa verdad que omití y ese corazón que no amé. Gracias, Señor, por esa protección con que siempre me has preferido y te suplico muy encarecidamente por tu amor, disculpes mi silencio y cobardía. Gracias, Señor, por todos lo que no te dan gracias, por los que no imploran de tu ayuda y por los que no te piden perdón, no abandones las obras de tus manos, y que llenes mi vida de esperanza y generosidad. Sr. Hágase tu voluntad y no la mía.

Un Angel en mi vida

Después de mucho tiempo vuelvo a escribir o postear aqui en este blog un poco olvidado por la rutina del trabajo, terapias, visitas a doctores.  Hoy me doy un tiempo para escribir, este año ha sido un poco complicado al principio tuve que darle batalla a el pesimismo, negatividad, alejamiento de persona que consideré amigos y al final solo buscaron su beneficio, cuando pensaba en darme por vencida por problemas que me aquejaba, recordé las palabras de alguien que en mi niñez significó mucho para mi a la cual le debo en parte ser como soy jiji  aunque algunas personas digan que soy demasiada confiada todavia creo en la bondad de la gente, recordé sus palabras "No estás sola hay mucha gente que te quiere ver feliz, cuando sientas que no puedes más recurre a tu madre del cielo la Virgen María"  Me aferre a mi devoción mariana y le pedí que intercediera por mi con Dios, le pedí a Dios una señal para hacer lo correcto si debía o no operarme con tantas piedras en el camino y no tardo en darme la más hermosa y grata señal volver a ver  a mi consejera, a mi confidente, a la que sabe todo de mi y con la que puedo llorar sin miedo,  volverla abrazar sentir su ternura la ternura de una madre pues aunque tengo el cariño de mi hermana de mi padre extraño el abrazo materno,  como es tenemos muchas cosas en común el amor a nuestra virgen María Auxiliadora, el arte, las manualidad hay como la extraño, pero gracias al internet estamos conectada y se que usted está bien me alegra, mis oraciones y gratitud eternas para usted y su congregación, aunque por hay me critiquen yo siempre estaré dispuesta a ayudarlas sin esperar nada a cambio, como tambien lo hago con  las pocas amigas que tengo aunque a veces no sea recíproco, siempre estaré dispuesta a escuchar en silencio a quien me necesite. que Dios bendiga al que esté leyendo este escrito y que pasen un lindo día.

Cuando se aleja tu mejor amiga

Comienzan las discusiones, ya que, como entenderás toda relación es así, esos altibajos, cambios son normales en todas las personas. Pero, ¿Qué pasa cuando esas diferencias se hacen más grandes? Lo más probable es que acabe con su amistad y la distancia te hace evocar esos momentos de felicidad a su lado. Entonces, la nostalgia llega a ti y piensas ¿Qué nos pasó?
Lo que pasó fue la vida, pero las verdaderas amistades perduran con el tiempo, y te dejan enseñanzas que te harán entender más sobre las relaciones humanas.
Nadie puede elegir todas sus batallas: No sabemos con qué cosas nos encontraremos en el camino, por más fieles que prediquemos que vamos a ser. Hay cosas que se nos presentarán y pueden ser un poco más complicadas de ceder que otras, y aunque te enfrentes a alguien que adoras, está bien defender tu posición si es algo de principios. Lo difícil es saber si después de estas luchas, seguiremos junto a aquellas personas o no. A veces, es un riesgo que tenemos que tomar.
La gente cambia y eso no se puede evitar: Es inevitable que tanto tú como otros cambien. Es parte de nuestra vida, de nuestro rol como seres humanos. No podemos evitar que queramos cambiar de manera natural, o los otros, para que las cosas se mantengan siempre como te gustan. La comodidad nunca es eterna, la vida quiere desordenarnos constantemente. Y creo que hay que aceptar cada cosa en su momento.
Nunca des por sentado a quien amas: Por más confianza y seguridad que tengas con alguien que aprecias, nunca deberías dejar de comunicarte, saber si necesitan tu ayuda, y no te excuses con “darles espacio” si realmente es una manera de decir que no quieres más. No pases a llevar a una pareja, ni a un amigo, pues siempre es bueno agradecerles y que sepan lo importante que son. Al dejar pasar esto, muchas veces se desarman grandes amistades.
Más empatía y menos egoísmo: Muchas veces terminamos bellas relaciones solo por orgullo de no querer dar el brazo a torcer, no mostrar nuestra preocupación, no hablar de lo vulnerables que somos. Y eso está mal. Sí, nos expone a humillaciones y a penas y muchas más cosas. Pero creo que vale mil veces más arriesgarse y dar el paso, que quedar con las palabras en borrador y dejar que las cosas pasen. En toda relación tenemos que dar un poco de nosotros, sin esperar nada a cambio.

martes, 2 de septiembre de 2014

¿Cómo volar con la mente?

  • Visualiza las situaciones que te generan conflicto y búscales una solución. Si es necesario, disfrázate de una súper héroe y ríete de tus propias locuras… hasta que descubras que no es tan dramático ni peligroso como creías.
  • Analiza las ventajas y desventajas de seguir postergando las situaciones que día a día te ocasionan estrés. Enfréntalas en ese espacio certero y seguro que es tu mente.
  • Busca un destino real o ficticio al que puedas recurrir cuando te sientas mal. Regresa con una respiración profunda a ese sitio todas las veces que sean necesarias. Puede ser un país que no conozcas, el patio de tu casa de la infancia, un rincón armado por ti para meditar… lo que elijas estará bien.
  • Sueña y actúa en consecuencia, para que se haga realidad lo que tanto anhelas.
  • Desarrolla en ti tu espíritu incansable y guerrero.
  • Sonríe en lugar de esbozar palabras de las que luego te vas a arrepentir.
  • No tomes las cosas en forma personal y aprehensiva. Pregúntate siempre: ¿qué le pasará al otro para decir eso o comportarse así?
  • Toma la vida como un vaso con agua pura, como un paseo liviano y sanador.
  • Ama, porque es la mejor acción que puedes escoger.
  • Toma un cuaderno antes de irte a dormir y apunta lo mejor del día. Verás que siempre hay algo bueno, por más desapercibido que parezca.
  • Engrandece tu ser con buenos sentimientos.

La envidia

La envidia.

La envidia es un pesar del bien ajeno, y en ella se incluye la alegría que se produce por el mal que sufren los demás. El envidioso se entristece con el bien de otras personas y se goza en su mal, se aflige por el bien del que puedan disfrutar los otros como si éste fuese para él un mal, como si implicara una disminución de su bien. No es el camino más adecuado sentir pesar del bien ajeno, ni porque ese bien le falte a uno, ni porque se tema que de él se use en contra de uno mismo, ni porque se emplee de manera nada espiritual o haya sido obtenido por medio de crímenes e injusticias.

La envidia se distingue también de los celos, aunque no siempre andan separados. La envidia se refiere al bien ajeno, y los celos al propio. El celoso quiere poseer exclusivamente el objeto y el motivo de su dicha, y vive temiendo que le sea arrebatado. El envidioso no piensa en sí mismo, sino en los demás, y para él pocos goces hay mayores que la contemplación del mal ajeno.

El orgullo es el principal fundamento de este ego. Quien siente un exagerado amor propio no se satisface con la abundancia de bienes, por muchos que éstos sean, sino que aspira a no tener en ningún aspecto ni iguales ni superiores. Y aunque nada pierda con lo que otros ganen, le disgusta y le parece una humillación no poseer él sólo ese bien.

Como nadie está libre de los ataques del ego, nadie se puede creer seguro de los asaltos de la envidia. Las personas que se dicen religiosas, que sienten repulsa hacia los vicios, no suelen ser las menos atacadas por la envidia. Ésta sabe disfrazarse tan bien que muchos creen que es virtud, pues la confunden con un celo justo, y dan a entender que lo que les enoja no es la virtud de otra persona, sino el que no sea tan perfecta como se opina, que no es su talento lo que desagrada, sino los defectos de cualquier índole en los que parece haber incurrido, o bien, que no es su fortuna la que indigna, sino el que no haga de ella todo el buen uso que podría hacer. Cuando la envidia de alguien se desata contra una persona que posee buenas y malas cualidades, este ego procura convencer al envidioso de que no es el brillo de su virtud lo que la saca de quicio, sino el disgusto de ver la manera en que abusa de los dones que posee.

La envidia es muy contraria al desarrollo de la comunidad y, en sí misma, no tiene ningún sentido. En realidad todos somos miembros de un mismo cuerpo, y en ese cuerpo cada miembro participa íntimamente del bien y del mal que los otros miembros experimentan. Y esta es una razón obvia por la que no se debe envidiar a otras personas por hallarse situadas en otros niveles.

Es necesario violentar las leyes naturales para seguir al ego de la envidia. La naturaleza inclina a las personas a estimar más a quienes se encuentran más unidos por los vínculos de la sangre, o de la misma profesión, o del interés común, y es precisamente a estos a quienes el envidioso aborrece más. Las leyes que unen a las familias no representan nada para las personas que alimentan a este ego. El envidioso desconoce lo que es la gratitud, pues cree que se rebaja al recibir un favor. Su rabia se acrecienta cuando se encuentra con el desprendimiento y la generosidad, pues ve a un enemigo que aborrece, y no a un protector desinteresado, a quien le ayuda con bienes y virtud.

Este ego rencoroso seca en el corazón las fuentes de la benevolencia y del afecto, y priva al mismo envidioso de la felicidad y del consuelo que ofrece la vida espiritual. Al contrario, éste goza con la destrucción y la ruina, y si no se atreve o no puede causarla sólo con verla siente el placer más grande. Por eso se aísla y se rodea de una especie de muro que impide llegar hasta él el amor de las demás personas. De manera diferente, quien vive espiritualmente participa de la virtud de las demás personas, hace suyo el bien que realizan y cuanta más espiritualidad y virtud percibe alrededor suyo más rico se siente.

Alimentar el ego de la envidia es un error muy grave que, además, origina muchos otros errores que tienen funestas consecuencias. Cada vicio se opone a una virtud, pero de éste puede decirse que se opone a todas. El odio suele ser siempre su compañero. Del sufrir por el bien ajeno se pasa al deseo que tal bien no exista. Disgusta de ver la prosperidad de una persona, y luego hasta el verla disgusta. En algunos temperamentos este rencor no se sabe contener y estalla como un volcán, produciendo los mayores estragos. En muchas ocasiones, no retrocede ni ante la muerte del que se supone un rival peligroso.

El envidioso pasará con placer sobre los escombros de su ciudad o de su país, a cambio de ver abatido el objeto que le irrita y que alimenta a su cruel ego. Escribir la historia de las guerras civiles y de la discordias sociales que han ensangrentado la Tierra equivale a escribir la historia de la envidia. No por falta de voluntad, sino por falta de valor, muchos envidiosos no llegan a tan desmesurados excesos. Se alegrarán hasta lo sumo si ven a su competidor caído. Pero, por temor a las consecuencias que les pueden sobrevenir, no se deciden a empujarle para que caiga. Si le hieren es por la espalda y sobre seguro, no de frente y con riesgos.

Su principal arma es la lengua. La verdad no tiene ante sus ojos valor alguno, ni la espiritualidad le infunde el más mínimo respeto. En todas las acciones y las palabras de las personas que le son superiores en algún aspecto buscan un motivo de crítica y de censura. Suelen ser maestros en el arte de la murmuración, y lo ejercen confiando en ella el éxito de sus perversos deseos. Ocultan con esmero el fin que se proponen, y hacen ver que sólo al bien y al interés general se dirigen sus palabras. Para no alertar y poner en su contra el ánimo de quienes les escuchan, comenzarán alabando al que desean derribar con sus palabras. Expresarán, de muchas y variadas maneras, la peculiar forma de apreciarles y el dolor que les causa ver disminuidas con defectos las apreciadas cualidades que tiene esa persona tan digna de elogio. De entre todas las virtudes que le envidien habrá una en especial que más alimente al vicio, y con el propósito de negar ésta harán el sacrificio de reconocer las otras. Si oyen elogios que vayan dirigidos a la persona a la que envidian, se cuidan mucho de mostrar la más mínima señal de indignación, y hasta asentirán si no encuentran ningún medio para hacer daño. A pesar de ello, más tarde sembrarán las dudas, disminuirán el valor de su virtud y lanzarán insinuaciones maliciosas. A veces, con el silencio dirán más que con palabras y, en ocasiones, su gesto será más elocuente que un discurso de censura.

Pero, lo más sorprendente es que el envidioso no tiene ningún motivo para maltratar a las demás personas de manera tan cruel. No tenemos menos bienes porque los otros tengan más. Todos tenemos los bienes que nos merecemos, justo los que necesitamos para aprender en esta escuela de la Vida. Pero, aunque pareciese que a alguien no le pertenecen los bienes que posee, no por envidiarlos pasan a pertenecer a uno. Se envidia hasta el talento, la hermosura, la salud y otras cualidades que son incomunicables y que Dios concede según los decretos de su sabiduría eterna.

El envidioso no suele sacar nunca ningún beneficio de su injusto proceder. Al contrario, hace el mal por hacer el mal. Sin motivo alguno causa perjuicios y se ocupa en destruir y arruinar. Este es un vicio que el que lo tiene o no lo conoce o procura no fijarse en él. Se puede ver al vanidoso gloriarse de sus honores, al avariento de sus riquezas y al lujurioso del número de sus relaciones. Pero jamás se ha visto a ningún envidioso hacer alarde de su envidia. Y este es un aspecto más que debe tener en cuenta la persona que ve la necesidad de ser consciente y de obrar adecuadamente ante las dificultades que plantea el vicio más extendido en la humanidad.

Entre los muchos sufrimientos que asedian al envidioso se encuentra el esfuerzo constante que debe realizar para que no se descubra su propia envidia. Quiere perjudicar al que provoca su envidia y, a la vez, quiere que no se note el sentimiento que le empuja a ello. La rabia le impulsa a realizar el mal, pero el temor le contiene y le sujeta. Suele sucumbir al miedo, porque este vicio es propio de personas pusilánimes y apocadas. Por esto mismo se sirve del anonimato, de la denuncia cobarde, de las palabras con doble sentido, de las insinuaciones encubiertas, de los medios que no le comprometen pero con los que difícilmente logra sus propósitos y sólo consigue la propia amargura. Porque el envidioso vive en un tormento de desesperación y de rabia, en un fuego que abrasa sin consumirse y que más se enciende cuanta más felicidad ve en los otros. Dios suele castigar al envidioso sacando ileso de sus intrigas a sus víctimas y ascendiéndolas al lugar más destacado. Y es que no pueden las nubes ocultar por mucho tiempo el azul de cielo ni deja la luna de seguir su majestuoso camino a pesar de los aullidos de los lobos. Pero, quien es dominado por la envidia, tampoco puede satisfacerse cuando logra su objetivo. Si alguna vez el ser humano, dominado por la envidia, logra gozarse en la desgracia de alguien, la voz de su consciencia le recrimina entonces y arroja sobre su alegría la amargura del remordimiento.

No se contenta con ver caído a quien antes le hacía sombra, pues muchos son siempre los que se encuentra por encima de uno. No sólo le irritan los que van por delante, sino los que están en su nivel, porque no puede pasarles, y también los que deja detrás, porque teme que se le coloquen en la misma posición. Es un ser que sufre horriblemente y que acaba por no poder resistir el ver a su alrededor tantas personas que son felices o que le parecen que lo son. Rehuye el trato con las personas, y su resentimiento en la soledad se acrecienta. Al mismo tiempo los demás se apartan de su lado, pues se dan cuenta de su comportamiento e intentan evitar que les toque su turno.

No hay lugar en donde el envidioso se encuentre libre de su sufrimiento. En sociedad escucha palabras de alabanza que van dirigidas a tras personas y sufre, y en su soledad este recuerdo le acompaña y martiriza. Enterarse de ello es su tortura, y su ocupación consiste en espiar y conocer cuál es el halago y a quien se le dedica. Le duele ver la felicidad de los demás, pero no sabe apartar de ella sus ojos. Su ego le agranda las perfecciones que envidia y le presenta con gran exageración los honores que los demás reciben. Con la imaginación sobreexcitada tiene siempre fija en el pensamiento la superioridad ajena y ve desprecios, humillaciones y fracasos que, en realidad, no ha sufrido. Día a día crece su melancolía y su pesimismo, se vuelve más huraño y arisco y llega hasta sentir odio hacia la humanidad entera.

La convicción de la propia impotencia para realizar todo el mal que desea le trastorna y enajena. Como no puede arrojar fuera de sí el veneno que fabrica, él mismo se va matando sin saberlo. Llega, en efecto, a envenenar la fuente de la vida y a perder la salud. Aunque no en todos los envidiosos este vicio causa heridas tan profundas, siempre aparta del camino espiritual cuando no se trata como es debido. Ante su ataque, cuando intenta convencernos de que la honra que se tributa a alguien oscurece y rebaja en cierto modo la propia, se debe ser en un primer momento firme para rechazarlo, y después considerar que nadie es perfecto ni merece honor o gloria. Sólo a Dios se le debe el honor y la gloria. Por otro lado, en muchas ocasiones debe uno retirarse para que otro coja el relevo, de manera que la empresa en la que se está embarcado llegue a buen término.

Si nos diéramos cuenta de la manera en que damos a las cosas un valor que en realidad no tienen, seguramente el ego de la envidia no podría alimentarse. Damos en muchas ocasione un valor absoluto a cosas que, en verdad, no lo tienen. El ego de la envidia hace ver las ventajas de las riquezas y de la posición, pero oculta a los ojos el trabajo con el que se consiguen, el temor con el que se guardan y la facilidad con la que se pierden. Muestra el brillo de los honores y de los cargos, pero no las incomodidades y la responsabilidad de los cargos, los desvelos, las luchas y las fatigas que siempre les acompaña.

Cuando se conoce el verdadero estado de ánimo de muchas personas a quienes se les considera felices, más que envidia inspiran lástima. Y muchas veces se envidia a los mismos que envidian a uno. No es adecuado envidiar ni codiciar ningún bien, pues todos tenemos lo que nos merecemos, lo que necesitamos para progresar espiritualmente. De manera paradójica, el verdadero bien se multiplica cuando se divide y se distribuye adecuadamente, y su disfrute no es menor para cada uno cuando más sean los que lo gozan. Quien sucumbe al vicio de la envidia se encuentra muy lejos de ese estado de consciencia, amor y bienestar que disfrutan muchas de las persona que viven espiritualmente, y si le fuera posible ver esta felicidad su misma envidia le daría un disgusto enorme.

Con este vicio sólo se logra producirse uno mismo desgracias y, en muchas ocasiones, ensalzar a quien se envidia, pues se contribuye con la intención y la voluntad a darle importancia a los ojos de las gentes. No es el mejor camino disgustarse por que le pasen a uno por delante, ya sea por virtud o por conocimiento, y consigan sus propósitos. Tampoco es lo más apropiado envidiarlos ni sentir ira contra uno mismo porque no tiene esa capacidad. Debemos ver nuestra situación personal en la Vida, las características y capacidades personales, el sentido de la propia vida y ver, también, cómo actúa en ella el ego de la envidia. Tenemos que ser capaces de ver todo ello y reflexionar para ser conscientes y obrar adecuadamente. La virtud de las demás personas no debe ser la causa de que, por la envidia, perdamos la nuestra. Antes bien, debemos servirnos de la envidia y de todos los demás egos para vivir espiritualmente.

Puedo escribir los versos mas tristes esta noche.....

Quiero ser en tu vida (Paco Stanley)

Para ti Mamá

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