miércoles, 19 de marzo de 2008

Reflexion del Amor

Duele amar a alguien y no ser correspondido. Pero lo que es mas doloroso es amar a alguien y nunca encontrar el valor para decirle a esa persona lo que sientes.

Tal vez Dios quiere que nosotros conozcamos a unas cuantas personas equivocadas antes de conocer a la persona correcta, para que al fin cuando la conozcamos, sepamos
ser agradecidos por ese maravilloso regalo.

Una de las cosas mas tristes de la vida es cuando conoces a alguien que significa todo y solo para darte cuenta que al final no era para ti y lo tienes que dejar ir.

Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra puerta se abre, pero algunas veces miramos tanto tiempo a aquella puerta que se cerro, que no vemos la que se ha abierto frente a nosotros.
Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero tambien es cierto que no sabemos lo que nos hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos.
Darle a alguien todo tu amor nunca es un seguro de que te amaran de regreso, pero no esperes que te amen de regreso; solo espera que el amor crezca en el corazon de la otra persona, pero si no crece se feliz por que crecio en el tuyo.

Hay cosas que te encantaria oir que nunca escucharas de la persona que te gustaria que te las dijera,
pero no seas tan sorda(o) para no oirlas de aquel que las dice desde su corazon.
Nunca digas adios si todavia quieres tratar.
Nunca te des por vencida(o) si sientes que puedes seguir luchando,.
Nunca le digas a una persona que ya no la amas si no puedes dejarla ir.
El amor llega a aquel que espera, aunque lo hayan decepcionado.
A aquel que aun cree, aunque haya sido traicionado.
A aquel que todavia necesite amar, aunque antes haya sido lastimado.
Y a aquel que tiene el coraje y la fe para construir la confianza del nuevo.
El principio del amor es dejar que aquellos que conocemos sean ellos mismos,
Y no tratarlos de voltear con nuestra propia imagen, porque entonces solo amaremos el reflejo de
nosotros mismos en ellos.
No vayas por el exterior, este te puede enganar,
No vayas por las riquezas, por que aun eso se pierde.
Ve por alguien que te haga sonreir,
porque toma tan solo una sonrisa para hacer que un dia obscuro brille.

Espero que encuentres a aquella persona que te haga sonreir. Hay momentos en los que extranas a una persona tanto que quieres sacarlos de tus suenos y abrazarlos con todas tus fuerzas.
Espero que sueñes con ese alguien especial,
Sueña lo que quieras soñar;
Ve a donde quieras ir;
Se lo que quieras ser;
Por que tienes esta vida y una oportunidad para hacer
todo lo que quieras hacer.
Espero que tengas;
Suficiente felicidad para hacerte dulce,
Suficientes pruebas para hacerte fuerte,
Suficiente dolor para mantenerte humana(o),
Suficiente esperanza para ser feliz,
Y suficiente dinero para comprar regalos.
Las personas mas felices no siempre tienen lo mejor de todo; Solo sacan lo mejor de todo lo que encuentran en su camino. La felicidad espera por
aquellos que lloran,
aquellos que han sido lastimados,
aquellos que buscan,
aquellos que tratan.
Por que solo ellos pueden apreciar la importancia de las personas que han tocado sus vidas.
El amor comienza con una sonrisa, crece con un beso y muere con una lagrima.
La brillantez del futuro siempre sera basado en un pasado olvidado. No puedes ir feliz por la vida hasta que dejes ir tus fracasos pasados y los dolores de tu corazon.
Cuando naciste, tu llorabas y todos alrededor sonreian,
Vive tu vida de forma que cuando mueras tu sonrias y todos alrededor lloren

martes, 11 de marzo de 2008

Remordimiento por cualquier muerte Borgues


Libre de la memoria y de la esperanza,
ilimitado, abstracto, casi futuro,
el muerto no es un muerto: es la muerte.

Como el Dios de los místicos,
de Quien deben negarse todos los predicados,
el muerto ubicuamente ajeno
no es sino la perdición y ausencia del mundo.

Todo se lo robamos,
no le dejamos ni un color ni una sílaba:
aquí está el patio que ya no comparten sus ojos,
allí la acera donde acechó sus esperanzas.

Hasta lo que pensamos podría estarlo pensando él también;
nos hemos repartido como ladrones
el caudal de las noches y de los días.

.

CIEN SONETOS DE AMOR Pablo neruda

(1959) xxv

Antes de amarte, amor, nada era mío:
vacilé por las calles y las cosas:
nada contaba ni tenía nombre:
el mundo era del aire que esperaba.

Yo conocí salones cenicientos,
túneles habitados por la luna,
hangares crueles que se despedían,
preguntas que insistían en la arena.

Todo estaba vacío, muerto y mudo,
caído, abandonado y decaído,
todo era inalienablemente ajeno.

Todo era de los otros y de nadie,
hasta que tu belleza y tu pobreza
llenaron el otoño de regalos.

miércoles, 6 de febrero de 2008

El Amor.....


Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles,
si no tengo amor, soy como campana que suena
o címbalo que retiñe.
Y aunque tuviera el don de hablar en nombre
de Dios y conociera todos los misterios y toda la ciencia;
y aunque mi fe fuese tan grande como para trasladar montañas,
si no tengo amor, nada soy. Y aunque repartiera
todos mis bienes a los pobres y entregara mi cuerpo
a las llamas, si no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es paciente y bondadoso; no tiene envidia, ni orgullo,
ni jactancia. No es grosero, ni egoísta; no se irrita ni lleva
cuentas del mal; no se alegra de la injusticia,
sino que encuentra su alegría en la verdad.
Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo aguanta.
El amor no pasa jamás. Desaparecerá el don de hablar
en nombre de Dios, cesará el don de expresarse
en un lenguaje misterioso, y desaparecerá también el don
del conocimiento profundo. Porque ahora nuestro saber es
imperfecto, como es imperfecta nuestra capacidad de hablar
en nombre de Dios; pero cuando venga lo perfecto,
desaparecerá lo imperfecto. Cuando yo era niño,
hablaba como niño, razonaba como niño; al hacerme hombre,
he dejado las cosas de niño. Ahora vemos por medio
de un espejo y oscuramente; entonces veremos cara a cara.
Ahora conozco imperfectamente, entonces conoceré como Dios
mismo me conoce. Ahora subsisten estas tres cosas:
la fe, la esperanza, el amor;
pero la más excelente de todas es el amor.

(Cor 13,143)

Las Cosas no son siempre lo que parecen...

Dos Ángeles viajeros se pararon para pasar la noche en el hogar de una familia muy adinerada. La familia era ruda y no quiso permitirle a los Ángeles que se quedaran en la habitación de huéspedes de la mansión.
En vez de ser así, a los Ángeles le dieron un espacio pequeño en el frío sótano de la casa. A medida que ellos preparaban sus camas en el duro piso, el Ángel más viejo vio un hueco en la pared y lo reparó. Cuando el Ángel más joven preguntó ¿por qué?, el Ángel más viejo le respondió, "Las Cosas no siempre son lo que parecen."

La siguiente noche, el par de Ángeles vino a descansar en la casa de un señor y una señora, muy pobres, pero el señor y su esposa eran muy hospitalarios. Después de compartir la poca comida que la familia pobre tenía, la pareja le permitió a
los Ángeles que durmieran en su cama dónde ellos podrían tener una buena noche de descanso. Cuando amaneció, al siguiente día, los Ángeles encontraron bañados en lágrimas al Señor y a su esposa. La única vaca que tenían, cuya leche había sido su única entrada de dinero, yacía muerta en el campo. El Ángel más joven estaba furioso y preguntó al Ángel más viejo, ¿cómo pudiste permitir que esto hubiera pasado?

El primer hombre lo tenía todo, sin embargo tú lo ayudaste; el Ángel más joven le acusaba. La segunda familia tenía muy poco, pero estaba dispuesta a compartirlo todo, y tú permitiste que la vaca muriera.

"Las Cosas no siempre son lo que parecen," le replicó el Ángel más viejo.

"Cuando estábamos en aquel sótano de la inmensa mansión, yo noté que había oro almacenado en aquel hueco de la pared. Debido a que el propietario estaba tan obsesionado con avaricia y no dispuesto a compartir su buena fortuna, yo sellé el hueco, de manera tal que nunca lo encontraría."

"Luego, anoche mientras dormíamos en la cama de la familia pobre, el ángel de la muerte vino en busca de la esposa del agricultor. Y yo le di a la vaca en su lugar. Las Cosas no siempre son lo que parecen."

Algunas veces, eso es exactamente lo que pasa cuando las cosas no salen como uno espera que salgan. Si tú tienes fé, solamente necesitas confiar en que cualesquiera que fueran las cosas que vengan, serán siempre para tu ventaja. Y
podrás no saber esto hasta un poco más tarde...

Algunas personas vienen a nuestras vidas y rápidamente se van...

Algunas personas se convierten en amigos permanecen por un tiempo... dejando huellas hermosas en nuestros corazones... y nunca volvemos a ser iguales, porque hemos hecho un buen amigo!!

Ayer es historia. Mañana un misterio. Hoy es un regalo. Es por ello que es llamado el presente!

Creo que esta vida es especial... vívela y saborea cada momento...

Papito .... Cuanto me amas?

El día que mi María José nació, en verdad no sentí gran alegría, porque la decepción que sentía, parecía ser más grande que el gran acontecimiento que representa tener una hija.

Yo quería un varón! A los dos días de haber nacido, fui a buscar a mis dos mujeres, una lucía pálida y agotada y la otra radiante y dormilona.

En pocos meses me deje cautivar por la sonrisita de mi María José y por la infinita inocencia de su mirada fija y penetrante, fue entonces cuando empecé a amarla con locura. Su carita, su sonrisita y su mirada no se apartaban ni por un instante de mis pensamientos, todo se lo quería comprar, la miraba en cada niño o niña, hacia planes sobre planes, todo sería para mi María José.

Este relato era contado a menudo por Randolf, el padre de María José y yo también sentía gran afecto por la niña que era la razón mas grande para vivir de Randolf según decía él mismo. Una tarde, estaba mi familia y la de Randolf haciendo un picnic a la orilla de un río cerca de casa y la niña entabló una conversación con su papá, todos escuchábamos:
- Papi... cuando cumpla quince años ¿Cuál será mi regalo?

- Pero mi amor, si apenas tienes diez añitos, ¿No te parece que falta mucho para esa fecha?
- Bueno papito,... tu siempre dices que el tiempo pasa volando, aunque yo nunca lo he visto por aquí.

La conversa ión se extendía y todos participamos de ella. Al caer el sol regresamos a nuestras casas. Una mañana me encontré con Randolf enfrente del colegio donde estudiaba María José, quien ya tenía catorce años. Randolf se veía muy contento y la sonrisa no se apartaba de su rostro. Con gran orgullo me mostraba las calificaciones de María José, eran notas impresionantes, ninguna bajaba de diez puntos y los estímulos que le habían escrito sus profesores eran realmente conmovedores, felicité al dichoso papá.

María José ocupaba toda la alegría de la casa, en la mente y en el corazón de la familia, especialmente en el de su papá. Fue un Domingo muy temprano cuando nos dirigíamos a misa, cuando María José tropezó con algo, eso creíamos todos y dio un traspié, su papá la agarró de inmediato para que no cayera... Ya instalados en la Iglesia, vimos como María José fue cayendo lentamente sobre el banco y casi perdió el conocimiento.

La tomamos en brazos, mientras su papá buscaba un taxi hacia el hospital. Allí permaneció por diez días y fue entonces cuando le informaron que su hija padecía una grave enfermedad que afectaba seriamente su corazón, pero no era algo definitivo, que deberían practicarle otras pruebas para dar un diagnóstico firme.

Los días iban pasando, Randolf renunció a su trabajo para dedicarse al cuidado de María José, su madre quería hacerlo pero decidieron que ella trabajaría, pues sus ingresos eran superiores a los de él. Una mañana Randolf se encontraba al lado de su hija, cuando ella le preguntó:

- Voy a morir, no es cierto? Te lo dijeron los doctores?
- No mi amor... no vas a morir, Dios que es tan grande, no permitiría que pierda lo que más he amado sobre este mundo, respondió el padre.

- Las personas cuando mueren van a algún lugar? Pueden ver desde lo alto a su familia? Sabes si pueden volver?

- Bueno hija... en verdad nadie ha regresado de allá a contar algo sobre eso pero si yo muriera, no te dejaría sola, estando en el más allá buscaría la manera de comunicarme contigo, en última instancia utilizaría el viento para venir a verte.

- Al viento? Y como lo harías?

- No tengo la menor idea hijita, solo sé que si algún día muero, sentirás que estoy contigo, cuando un suave viento roce tu cara y una brisa fresca bese tus mejillas.

Ese mismo día por la tarde, llamaron a Randolf, el asunto era grave, su hija estaba muriendo. Necesitaban un corazón, pues el de ella no resistiría sino unos quince o veinte días más.

¡UN CORAZON! ¿Dónde hallar un corazón? ¿Lo venderían en la farmacia acaso, en el supermercado o en una de esas grandes tiendas que propagan por radio y televisión? ¡Un corazón! ¿Dónde Dios mío?
Ese mismo mes, María José cumpliría sus quince años. Y fue el viernes por la tarde cuando consiguieron un donante, una esperanza iluminó los ojos de todos, las cosas iban a cambiar. El Domingo por la tarde ya María José estaba operada, todo salió como los médicos lo habían planeado.

¡Éxito total! Sin embargo, Randolf todavía no había vuelto por el hospital y María José lo extrañaba muchísimo, su mamá le decía que ya todo estaba muy bien y que su papito sería el que trabajaría para sostener la familia.

María José permaneció en el hospital por quince días que más, los médicos no habían querido dejarla ir hasta que su corazón estuviera firme y fuerte y así lo hicieron. Al llegar a casa todos se sentaron en un enorme sofá y su mamá con los ojos llenos de lagrimas le entrego una carta de su padre:

"María José, hijita de mi corazón: Al momento de leer mi carta, ya debes tener quince años y un corazón fuerte latiendo en tu pecho, esa fue la promesa que me hicieron los médicos que te operaron. No puedes imaginarte ni remotamente cuanto lamento no estar a tu lado en este instante. Cuando supe que ibas a morir, decidí dar respuesta a una pregunta que me hiciste cuando tenias diez añitos y a la cual no respondí. Decidí hacerte el regalo más hermoso que nadie jamás haría por ti hija mía... Te regalo mi vida entera sin condición alguna, para que hagas con ella lo que quieras. ¡¡Vive hija!! ¡¡Te amo con todo mi corazón!!"

María José lloró todo el día y toda la noche. Al día siguiente fue al cementerio y se sentó sobre la tumba de su papá; lloró como nadie lo ha hecho y susurró: "Papi... ahora puedo comprender cuanto me amabas, yo también te amaba y aunque nunca te lo dije, ahora comprendo la importancia de decir "Te Amo" y te pediría perdón por haber guardado silencio tantas veces".

En ese instante las copas de los árboles se mecieron suavemente, cayeron algunas hojas y florecillas, y una suave brisa rozó las mejillas de María José, alzó la mirada al cielo, intento secar las lágrimas de su rostro, se levantó y emprendió regreso a su hogar.

La vida se me puede ir en un suspiro

La vida se me puede ir en un suspiro, y al reflexionar sobre lo que me ha tocado vivir, me doy cuenta de todo lo que he superado. Mi infanci...