viernes, 27 de septiembre de 2013

Carta a la Vida

¡Hola!

Me conoces.

Me llamo Vida, sí, soy tu Vida.

Soy muy hermosa.

¿Lo sabías?

Observa la Naturaleza.

Tiene un encanto especial para cada momento.

De día puedes ver una gran antorcha que nunca se apaga para darte luz clara y ves un azul que nunca se termina.

Ves unas nubes inquietas que te entretienen corriendo de aquí para allá.

Ves las plantas que en su sencilla manera de vivir te gritan a viva voz que aún en ellas el Creador está presente y les da infinito valor pues te proveen oxígeno.

De noche ves miles de lucecitas en el firmamento, las estrellas, para que recuerdes que aún estando en tus momentos oscuros, existe una esperanza de Luz.

Los días de lluvia también tienen su encanto.

Cada gotita de agua de Cielo lleva en sí grandes bendiciones que bajan directamente del Hogar de Dios.

Esos truenos que a veces te asustan, se asemejan y te recuerdan a la voz de Dios.

Así entiendes que El es Grande y Soberano.

El arco iris seguro te parece bello y es aún más hermoso cuando entiendes que no es un simple arco de colores, sino que es una promesa que quien la hizo, la ha cumplido por millones de años y la seguirá cumpliendo.

¿Qué te parece el mar?

¿Y la luna, las montañas?

¿Qué piensas de las flores?

¿Verdad que son hermosas todas estas cosas?

Cada una de ellas tiene algo bello que ofrecerte.

Ahora mírate a ti.

Los golpes de la vida

William Shakespeare dejó escrito que no hay otro camino para la madurez que aprender a soportar los golpes de la vida.
Porque la vida de cualquier hombre, lo quiera o no, trae siempre golpes. Vemos que hay egoísmo, maldad, mentiras, desagradecimiento. Observamos con asombro el misterio del dolor y de la muerte. Constatamos defectos y limitaciones en los demás, y lo constatamos igualmente cada día en nosotros mismos.

Toda esa dolorosa experiencia es algo que, si lo sabemos asumir, puede ir haciendo crecer nuestra madurez interior. La clave es saber aprovechar esos golpes, saber sacar todo el oculto valor que encierra aquello que nos contraría, lograr que nos mejore aquello que a otros les desalienta y les hunde.

¿Y por qué lo que a unos les hunde a otros les madura y les hace crecerse? Depende de cómo se reciban esos reveses. Si no se medita sobre ellos, o se medita pero sin acierto, sin saber abordarlo bien, se pierden excelentes ocasiones para madurar, o incluso se produce el efecto contrario. La falta de conocimiento propio, la irreflexión, el victimismo, la rebeldía inútil, hacen que esos golpes duelan más, que nos llenen de malas experiencias y de muy pocas enseñanzas.

La experiencia de la vida sirve de bien poco si no se sabe aprovechar. El simple transcurso de los años no siempre aporta, por sí solo, madurez a una persona. Es cierto que la madurez se va formando de modo casi imperceptible en una persona, pero la madurez es algo que se alcanza siempre gracias a un proceso de educación —y de autoeducación—, que debe saber abordarse.
La educación que se recibe en la familia, por ejemplo, es sin duda decisiva para madurar. Los padres no pueden estar siempre detrás de lo que hacen sus hijos, protegiéndoles o aconsejándoles a cada minuto. Han de estar cercanos, es cierto, pero el hijo ha de aprender a enfrentarse a solas con la realidad, ha de aprender a darse cuenta de que hay cosas como la frustración de un deseo intenso, la deslealtad de un amigo, la tristeza ante las limitaciones o defectos propios o ajenos..., son realidades que cada uno ha de aprender poco a poco a superar por sí mismo. Por mucho que alguien te ayude, al final siempre es uno mismo quien ha de asumir el dolor que siente, y poner el esfuerzo necesario para superar esa frustración.
Una manifestación de inmadurez es el ansia descompensada de ser querido. La persona que ansía intensamente recibir demostraciones de afecto, y que hace de ese afán vehemente de sentirse querido una permanente y angustiosa inquietud en su vida, establece unas dependencias psicológicas que le alejan del verdadero sentido del afecto y de la amistad. Una persona así está tan subordinada a quienes le dan el afecto que necesita, que acaba por vaciar y hasta perder el sentido de su libertad.
Saber encajar los golpes de la vida no significa ser insensible. Tiene que ver más con aprender a no pedir a la vida más de lo que puede dar, aunque sin caer en un conformismo mediocre y gris; con aprender a respetar y estimar lo que a otros les diferencia de nosotros, pero manteniendo unas convicciones y unos principios claros; con ser pacientes y saber ceder, pero sin hacer dejación de derechos ni abdicar de la propia personalidad.
Hemos de aprender a tener paciencia. A vivir sabiendo que todo lo grande es fruto de un esfuerzo continuado, que siempre cuesta y necesita tiempo. A tener paciencia con nosotros mismos, que es decisivo para la propia maduración, y a tener paciencia con todos (sobre todo con los tenemos más cerca).
Y podría hablarse, por último, de otro tipo de paciencia, no poco importante: la paciencia con la terquedad de la realidad que nos rodea. Porque si queremos mejorar nuestro entorno necesitamos armarnos de paciencia, prepararnos para soportar contratiempos sin caer en la amargura. Por la paciencia el hombre se hace dueño de sí mismo, aprende a robustecerse en medio de las adversidades.

La paciencia otorga paz y serenidad interior. Hace al hombre capaz de ver la realidad con visión de futuro, sin quedarse enredado en lo inmediato. Le hace mirar por sobreelevación los acontecimientos, que toman así una nueva perspectiva. Son valores que quizá cobran fuerza en nuestro horizonte personal a medida que la vida avanza: cada vez valoramos más la paciencia, ese saber encajar los golpes de la vida, mantener la esperanza y la alegría en medio de las dificultades.

 Aprender a fracasar

El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse, decía el conocido estadista e historiador británico Winston Churchill.
Nadie puede decir que no fracasa nunca, o que fracasa pocas veces. El fracaso es algo que va ligado a la limitación de la condición humana, y lo normal es que todos los hombres lo constaten con frecuencia cada día. Por eso, los que puede decirse que triunfan en la vida no es porque no fracasen nunca, o lo hagan muy pocas veces: si triunfan es porque han aprendido a superar esos pequeños y constantes fracasos que van surgiendo, se quiera o no, en la vida de todo hombre normal. Los que, por el contrario, fracasan en la vida son aquellos que con cada pequeño fracaso, en vez de sacar experiencia, se van hundiendo un poco más.
Triunfar es aprender a fracasar. El éxito en la vida viene de saber afrontar las inevitables faltas de éxito del vivir de cada día. De esta curiosa paradoja depende en mucho el acierto en el vivir. Cada frustración, cada descalabro, cada contrariedad, cada desilusión, lleva consigo el germen de una infinidad de capacidades humanas desconocidas, sobre las que los espíritus pacientes y decididos han sabido ir edificando lo mejor de sus vidas.
Las dificultades de la vida juegan, en cierta manera, a nuestro favor. El fracaso hace lucir ante uno mismo la propia limitación y, al tiempo, nos brinda la oportunidad de superarnos, de dar lo mejor de nosotros mismos. Es así, en medio de un entorno en el que no todo nos viene dado, como se como se va curtiendo el carácter, como va adquiriendo fuerza y autenticidad.
Sería una completa ingenuidad dejar que la vida se diluyera en una desesperada búsqueda de algo tan utópico como es el deseo de permanecer en un estado de euforia permanente, o de continuos sentimientos agradables. Quien pensara así, estaría casi siempre triste, se sentiría desgraciado, y los que le rodeen probablemente acabarían estándolo también.
Como decía G. von Le Fort, "hay una dicha clara y otra oscura, pero el hombre incapaz de saborear la oscura, tampoco es capaz de saborear la clara". O como decía Quevedo, "el que quiere de esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos".
Por eso, en la tarea de educar el propio carácter, o el de los hijos, es muy importante no caer en ninguna especie de neurosis perfeccionista.
Porque errores los cometemos todos. La diferencia es que unos sacan de ellos enseñanza para el futuro y humildad, mientras que otros sólo obtienen amargura y pesimismo. El éxito, volvemos a repetir, está en la capacidad de superar los tropiezos con deportividad.
Da pena ver a personas inteligentes venirse abajo y abandonar una carrera o una oposición al primer suspenso; a chicos o chicas jóvenes que fracasan en su primer noviazgo y maldicen contra toda la humanidad; a aquellos otros que no pueden soportar un pequeño batacazo en su brillante carrera triunfadora en la amistad, o en lo afectivo, o en lo profesional, y se hunden miserablemente: el mayor de los fracasos suele ser dejar de hacer las cosas por miedo a fracasar.
 La prueba del dolor

Yo siempre he sido considerado en mi ambiente profesional —me decía no hace mucho un viejo amigo— como una persona muy exigente. Me he exigido siempre mucho a mí mismo y he exigido también siempre mucho a los demás.

»Me costaba mucho comprender que había gente a la que no le era posible seguir mi ritmo, y a veces, tengo que reconocerlo, los maltrataba. Y en casa me pasaba un poco igual. Echaba en cara las cosas a mi mujer y a mis hijos con muy poca consideración.

»Y tuvo que venir la enfermedad, y luego aquellos problemas serios en el trabajo, para que empezara a entender que la vida no era tan simple como yo me la había planteado.

»La verdad es que he funcionado siempre como un triunfador, rebosante de salud y de éxito profesional, y sin darme casi cuenta menospreciaba a los demás. Pensaba que si ellos no lograban lo que lograba yo, era simplemente porque a ellos no les daba la gana esforzarse como yo lo hacía.

»Pensaba así hasta que empecé a sentir en mis carnes todo ese sufrimiento, a notar en mi vida el peso de esa carga: fue entonces cuando comencé a reparar en que los demás también sufrían, que en la vida hay mucho sufrimiento de muchas personas. Y comprendí que pasar sin consideración por delante de ese dolor es algo realmente indigno.

»He empezado a dormir mal, y ahora tengo mucho tiempo para pensar. Al principio me enfadaba, pero pronto me di cuenta de que con pataleos no arreglas nada: ni te duermes, ni resuelves lo que te preocupa. Es curioso, pero antes yo era muy irascible, y ahora en cambio me he vuelto bastante sereno y comprensivo. Creo que esto que me ha pasado ha marcado como una nueva etapa en mi vida.
»A mí, el dolor me ha curtido el alma, me ha hecho entender un poco mejor a los demás. Antes, yo apenas había tenido problemas serios, y juzgaba a los demás con dureza y frialdad. Ahora, todo lo veo de modo distinto. Ya no grito a mi secretaria ni me peleo con mi mujer o mis hijos.»
Recordando el relato de aquel joven y brillante ejecutivo, pensaba en el distinto modo en que reciben las personas el dolor. En cómo a unos les mejora, y a otros, en cambio, les desespera. Y pensaba en la enseñanza que esta persona obtuvo: que hay que comprender mejor a la gente, pues quienes nos rodean son personas que también sufren, y eso siempre es duro; y que hay gente que lo pasa mal —y quizá en parte por culpa nuestra—, y que todo hombre debiera detenerse siempre junto al sufrimiento de otro hombre, y hacer lo posible por remediarlo.
El dolor es una escuela en donde se forman en la misericordia los corazones de los hombres. Una escuela que nos brinda la oportunidad de curarnos un poco de nuestro egoísmo e inclinarnos un poco más hacia los demás. Nos hace ver la vida de una manera especial, nos muestra un perfil más profundo de las cosas.
El dolor nos lleva a reflexionar, a preguntarnos por el sentido que tiene todo lo que sucede a nuestro alrededor. El hombre, al recibir la visita del dolor, vive una prueba dentro de sí: es como un pellizco que detiene el curso normal de su vida, como un parón que le invita a reflexionar. Por eso se ha dicho que toda filosofía y toda reflexión profunda adquiere una especial lucidez en la cercanía del dolor y de la muerte.

El dolor, si se sabe asumir, advierte al hombre del error de las formas de

jueves, 26 de septiembre de 2013

Fortaleza

“ Señor, dale esperanza, consuelo y mucho amor
Cuando sus brazos no soporten el peso del enfermo
Dale señor fortaleza para perseverar en la esperanza
Cuando sus ojos se cansen de mirar al enfermo
Señor dale fortaleza para perseverar en el amor
Cuando su corazón no resista al dolor del desahuciado
Dale fortaleza para consolar y acompañar al que sufre
Cuando sus pasos quieran quebrarse frente al suf...rimiento
Devuélveles la fe, la esperanza de un mañana mejor
Señor, no seas ajeno al dolor en aquellos hogares
Que cargan consigo al enfermo, al desahuciado,
Victimas de los excesos de conductores irresponsables
A las victimas de negligencia médica, y de la violencia
Señor, te pido por aquellos y en especial por aquella
Señora que en sus ojos lleva marcado el dolor del amado
Señor, que no empeñe tanto en ser consolado,
En ser comprendido, en ser amado, en ser perdonado
como en consolar, en comprender, en perdonar y amar
pon en mi boca palabras de esperanza y fortaleza
frente al dolor y el sufrimiento de aquellos que conozco
y desconozco pero sin embargo esperan mas de mí. ”

jueves, 31 de enero de 2013

Recordando !!

hace mucho tiempo escribí mi primer entrada de blogs sobre una amiga que recordaba mucho, pues les contaré que años siguientes por fin di con ella gracias a las redes sociales por medio del hi5, y de vez en cuando tenia conversaciones con ella luego por email no era una converza de todos los días pero al menos sabia que estaba hay, nunca le pregunte por sus problemas me limitaba a leer lo que escribía y claro a veces se desaparecía y yo comprendía que algo le estaba pasando pero nunca preguntaba salvo que saliera de ella, luego de años este 2013 la volví a ver que lindo esa emoción de ver a tu amiga de la infancia con la que compartimos travesuras y creo que fue la que me hizo vivir las travesuras jajajaja hay yo siempre fui callada pero con ella no paraba de hablar en el salón jiji hay tiempos aquellos pero como les decía cuando la volví a ver sentí esa alegría inmensa como de volver a ver a tu hermana del alma, claro que en sus ojos vi penas,tristezas y comprendí que en estos años yo no solo pase tristezas ella también,tal vez eso nos une, convenzamos largo nos contamos nuestros penas y alegrías hoy puedo sentirme contenta porque con total seguridad tengo una verdadera amiga, a quien poder hablarle de todo y se que no me fallará, se que leerás estas lineas Amiga, tu eres una persona autentica vales muchooooooo y se que si le pones ganas todo te saldrá muy bien!!!! Animo que la vida es bella!!!!! TKM y recuerda que mis oraciones siempre estarán contigo.Feliz Cumpleaños!!!!

martes, 17 de julio de 2012

La Amistad y el mejor Amigo

La amistad es una palabra con muchos conceptos,
La amistad es recopilar los sentimientos adquiridos,
La amistad es contar con un apoyo en momentos de tormentas,
La amistad es sentirse querido, admirado por seres con una misma alma como la tuya.
La amistad se dibuja en una persona, que Dios mandó a la tierra,
La amistad se implanta en nuestro corazón, desde que nacemos hasta cuando morimos,
La amistad es vivir en un mundo de sueños y fantasías con una sola realidad,
La amistad es y será un poder grande, que nace en el alma y se aflora en nuestro ser.
El amigo es aquel ángel que Dios mando a cuidarnos,
El amigo es el apoyo en momentos de pena,
El amigo es la fiel compañía a tu soledad, en cualquier momento,
El amigo es la más hermosa perla, que el mundo aun conserva.
Porque los amigos son parte de nuestra vida, en cada sonrisa, en cada alegría,
Porque los amigos son aquellos que nos miran a los ojos para llegar a nuestra alma,
Porque sin los amigos nos sentiríamos perdidos, en un mundo que cambia cada día,
Porque sin los amigos, solo seríamos, un cuerpo sin sentimientos.
Porque el mejor amigo, nunca te hará sufrir, aun así no seas perfecto
Porque el mejor amigo te hará ver tus errores sin lastimarte,
Porque el mejor amigo daría la vida por ti, solo por ganarse tu aprecio y tu cariño,
Porque el mejor amigo siempre tendrá tiempo para ti, aun así el no lo tenga.
Y si algún día, tu vida no tiene sentido y te falta un amigo,
No es porque nunca lo has tenido, sino que Él esta ahí,
En cada llanto que tengas, en cada camino que sufras, tu mejor amigo esta ahí,
Solo calma tu gran corazón y vera s que JESÚS, siempre estuvo ahí.
Hoy gracias a ellos, he crecido un poco más,
Hoy gracias a ellos, me siento vivo cada día,
Hoy gracias a ellos, me siento completo espiritualmente,
Y a Dios doy gracias, por haberlos conocido en esta vida que me toco vivir, ¡GRACIAS!


Colaboración de Max Paredes

ME TRANSFORMÉ PARA AMARTE MÁS

Ayer estabas triste y me gritabas:¿Por qué te fuiste?Nunca me fuí,siempre he estado aquí. Me hice de mil formas para poder seguirte,para en tu adversidad sonreirte,para mis poemas decirtey con todo mi amor vestirte. Ahora soy feliz porque siempre estaré contigo:En el amanecer, en el atardecer,en la brisa, en el perfume de las floresy en el rocío que las cubre al alba. Seré tu ángel, tu guía y tu abrigo;seré tu luz, tu vida y tu calor en el frío,si es que aún tú quieres. Ahora soy felíz porque siempre te veré.Nunca de tí me apartaré ...Cada vez que veas un arcoiris ... me verás,cada vez que vuelen las palomas ... conmigo volarásy cada vez que me llames ... mi voz escucharás.Eres parte de mí: La continuación de mi historia,de mi amor, de mi felicidad...Mientras sigas sonriendo y palpitando,mi corazón seguirá viviendoy para tí como el pájaro, seguiré cantando...

Te Puedo Escuchar

Te marchaste sin aviso
Te busque y no estabas ya
El destino así lo quiso
Pero tu alma no se ira
Eras mi cómplice en los sueños
Sabíamos que un día, unidos volaríamos
Se que tus alas se quedan conmigo
Que desde el cielo tu abrazo es mi abrigo
Ángel divino me cuidas del mal
Se que camino con tu compañía
Que con tu voz se me encienden los días
Aunque tu puerta hoy este mas allá
Te puedo escuchar
Guardo el aire de tu risa que me da felicidad
Te recuerdo muy cerca mio compartiéndome tu paz
Tanta alegría daba verte
Quererte no se olvida, aun me llueven lagrimas
Se que tus alas se quedan conmigo
Que desde el cielo tu abrazo es mi abrigo
Ángel divino me cuidas del mal
Se que camino con tu compañía
Que con tu voz se me encienden los días
Aunque tu puerta hoy este mas allá
Te puedo escuchar
En cada libro esta escrito tu nombre
En cada verso te siento cantar
Tu mano me lleva directo a tu sombra
Yo se que una noche te voy a encontrar
dedicado a mi Adorado Tio Juan
Anahí

La vida se me puede ir en un suspiro

La vida se me puede ir en un suspiro, y al reflexionar sobre lo que me ha tocado vivir, me doy cuenta de todo lo que he superado. Mi infanci...